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Neuroestimulación: cuando la tecnología ayuda al cerebro

El cerebro humano es un órgano fascinante que controla todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Pero, ¿qué ocurre cuando este sistema perfecto comienza a fallar? ¿Cuando aparecen trastornos neurológicos o psiquiátricos que afectan a nuestra calidad de vida? Aquí es donde entra en escena la neuroestimulación, una tecnología innovadora que abre nuevas posibilidades en el tratamiento de estas enfermedades.

¿Qué es la neuroestimulación?

La neuroestimulación es un conjunto de técnicas que influyen de forma específica en el sistema nervioso mediante impulsos eléctricos, magnéticos o químicos. Su objetivo principal es modular la actividad nerviosa y, de este modo, lograr un efecto terapéutico.

Tipos de neuroestimulación

  • Estimulación cerebral profunda (DBS): unas electrodos implantados quirúrgicamente estimulan áreas específicas del cerebro. Se utiliza para tratar la enfermedad de Parkinson, la epilepsia y otras enfermedades.
  • Estimulación magnética transcraneal (TMS): Método no invasivo que utiliza un campo magnético para estimular la corteza cerebral. Se utiliza para tratar la depresión, las migrañas y otros trastornos.
  • Estimulación transcraneal con corriente continua (tDCS): Método no invasivo que utiliza una corriente eléctrica débil para modular la actividad cerebral. Se utiliza para tratar la depresión, la ansiedad y otros trastornos.
  • Estimulación del nervio vago (VNS): Estimulación del nervio vago mediante impulsos eléctricos. Se utiliza para tratar la epilepsia, la depresión y otros trastornos.

¿Por qué se utiliza la neuroestimulación?

La neuroestimulación se utiliza para tratar una amplia gama de enfermedades, entre las que se incluyen:

  • Enfermedad de Parkinson,
  • Epilepsia,
  • Depresión,
  • Dolores crónicos,
  • Migrañas,
  • Adicciones.

La neuroestimulación puede aliviar los síntomas difíciles de los pacientes y mejorar su calidad de vida. Por ejemplo, en pacientes con enfermedad de Parkinson, la ECP puede ayudar a reducir los temblores y mejorar las funciones motoras. En pacientes con depresión, la EMT o la tEDC pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.

Fuente: https://www.neurologiepropraxi.cz/pdfs/neu/2013/05/07.pdf