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¿Puede la luz ayudar al cerebro tras un ictus? ¿Qué sabemos hoy en día sobre la fotobiomodulación?

Perex: El accidente cerebrovascular es una de las afecciones neurológicas más graves y puede cambiar radicalmente la vida del paciente y de su familia en cuestión de segundos. Por ello, la investigación moderna se centra cada vez más en métodos no invasivos que puedan favorecer la regeneración cerebral incluso tras el tratamiento agudo. Una de ellas es la fotobiomodulación transcraneal, una terapia con luz roja y del infrarrojo cercano que se está investigando por su potencial para estimular el metabolismo energético de las neuronas, reducir la inflamación y mejorar el flujo sanguíneo en el tejido cerebral.

Contenido

  • ¿Por qué es tan grave un ictus?
  • ¿Qué ocurre en el cerebro tras un ictus isquémico?
  • ¿Qué es la fotobiomodulación transcraneal?
  • ¿Cómo puede la luz ayudar a las células cerebrales?
  • Fotobiomodulación e inflamación tras un ictus
  • ¿Puede favorecer también la regeneración cerebral?
  • ¿Qué revelan los estudios realizados hasta la fecha?
  • ¿Qué implicaciones tiene esto para el futuro?
  • Fuentes científicas

¿Por qué es tan grave un ictus?

Un accidente cerebrovascular se produce cuando una parte del cerebro deja de recibir suficiente riego sanguíneo de forma repentina. El más frecuente es el ictus isquémico, en el que se produce una obstrucción de un vaso sanguíneo y el cerebro se queda sin oxígeno ni nutrientes. Según el texto, la forma isquémica representa aproximadamente el 80-85 % de los casos. Las consecuencias pueden ser muy graves: desde trastornos del habla y de la motricidad, pasando por problemas de memoria y equilibrio, hasta dificultades cognitivas y emocionales a largo plazo.

La medicina actual se centra principalmente, en la fase aguda, en restablecer el flujo sanguíneo lo antes posible. El problema es que este margen terapéutico es muy reducido y no todos los pacientes reciben el tratamiento a tiempo. Precisamente por eso se buscan otras vías para proteger el cerebro y favorecer su recuperación incluso más adelante.

¿Qué ocurre en el cerebro tras un ictus isquémico?

Tras la isquemia se desencadena toda una cascada de procesos dañinos. Se produce una alteración del endotelio vascular y de la barrera hematoencefálica, disfunción mitocondrial, disminución de la producción de ATP, aumento del estrés oxidativo y activación de la neuroinflamación. El resultado es el daño a las neuronas y el deterioro de la comunicación entre las redes cerebrales, que son importantes para el pensamiento, el movimiento y el habla.

En pocas palabras: tras un ictus, el cerebro no solo se enfrenta a una falta de oxígeno, sino también a un colapso energético e inflamatorio profundo.

¿Qué es la fotobiomodulación transcraneal?

La fotobiomodulación transcraneal (tPBM) es un método no invasivo en el que se aplica luz roja o infrarroja cercana a través del cuero cabelludo. El objetivo es actuar sobre el tejido cerebral para favorecer la reparación celular, reducir la inflamación y mejorar la irrigación sanguínea cerebral. El texto indica que la tPBM utiliza un espectro de aproximadamente 620-1440 nm, considerándose que el rango óptimo para el tratamiento se sitúa entre 600 y 900 nm.

Lo fundamental es que no se trata de una intervención invasiva y los datos disponibles hasta ahora apuntan a la posibilidad de utilizarla incluso fuera de la fase aguda; según el texto, se está estudiando la posibilidad de ampliar el margen terapéutico hasta 24-72 horas después de un accidente cerebrovascular, o incluso en la fase subaguda de la convalecencia.

¿Cómo puede la luz ayudar a las células cerebrales?

Uno de los principales objetivos de la fotobiomodulación es la citocromo c oxidasa (CCO), una enzima importante de la cadena de transporte de electrones mitocondrial. Cuando este sistema no funciona correctamente tras una isquemia, disminuye la producción de ATP y las células pierden la energía necesaria para su supervivencia y regeneración. Según el artículo, la tPBM favorece la fosforilación oxidativa mitocondrial, aumenta la síntesis de ATP y ayuda a reducir el estrés oxidativo.

Además, la terapia puede ayudar a:

  • flujo sanguíneo cerebral,
  • reacciones antiinflamatorias,
  • la expresión de factores neurotróficos,
  • la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para volver a crear conexiones y reorganizarse tras sufrir una lesión.

Fotobiomodulación e inflamación tras un ictus

La neuroinflamación es uno de los factores clave que agravan el daño cerebral tras un ictus. Según el texto, el tPBM puede influir en los niveles intracelulares de ROS y en las vías de señalización inflamatoria, contribuyendo así a mantener el equilibrio redox y a limitar la respuesta inflamatoria excesiva. Al mismo tiempo, puede influir en la actividad de los astrocitos y la microglía y favorecer un cambio en la respuesta inmunitaria hacia un perfil más regenerativo y antiinflamatorio.

Esto es importante no solo para la supervivencia inmediata de las neuronas, sino también para la calidad de la regeneración posterior.

¿Puede favorecer también la regeneración cerebral?

También resultan muy interesantes los datos sobre la plasticidad sináptica y la neurogénesis. El artículo describe que la tPBM puede favorecer la expresión de factores neurotróficos, como el BDNF, y contribuir así al crecimiento de las dendritas, la estabilización de las sinapsis y la reconstrucción de las redes neuronales. Precisamente estos procesos son fundamentales para la recuperación tras un ictus.

Otro efecto mencionado se refiere a las redes cerebrales, como la red por defecto, la red de saliencia o la red ejecutiva central. Tras un ictus isquémico, su conectividad funcional suele verse alterada y, según los hallazgos descritos, la tPBM puede contribuir a una mejor reorganización y recuperación funcional de las mismas.

¿Qué revelan los estudios realizados hasta la fecha?

Los resultados obtenidos hasta ahora parecen prometedores. El texto resume que tanto los datos preclínicos como los clínicos iniciales ponen de manifiesto el potencial de la tPBM:

  • reducir el volumen del infarto,
  • mantener la neuroprotección,
  • favorecer la recuperación neurológica a largo plazo,
  • y ello sin aumentar algunos riesgos importantes, como el de hemorragia.

Sin embargo, hay que reconocer que, por el momento, la mayor parte de las pruebas proceden de modelos experimentales y preclínicos. El propio artículo destaca que se trata de un campo muy prometedor, pero que sigue siendo un tema que requiere más investigación y la optimización de los protocolos terapéuticos.

¿Qué implicaciones tiene esto para el futuro?

La fotobiomodulación no sustituye a la atención médica de urgencia en caso de ictus. No obstante, se perfila como una vía sumamente interesante para la rehabilitación y la neuroprotección futuras. Si las investigaciones futuras confirman los resultados actuales, podría convertirse en un valioso complemento para el cuidado de los pacientes que han sufrido un ictus, especialmente en aquellos casos en los que las opciones terapéuticas actuales son limitadas.

Conclusión

Tras un ictus, el cerebro necesita algo más que sobrevivir a la fase aguda. Necesita energía, apoyo para la regeneración, una mejor microcirculación y el entorno más propicio posible para la recuperación de las redes neuronales. Es precisamente aquí donde la fotobiomodulación transcraneal puede tener su lugar. La ciencia actual la considera un método no invasivo prometedor que, en el futuro, podría ampliar las posibilidades de la atención de seguimiento de los pacientes tras un accidente cerebrovascular isquémico.

Fuentes científicas

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3. Ibáñez, B., G. Heusch, M. Ovize y F. Van de Werf. Terapias en evolución para la lesión por isquemia/reperfusión miocárdica . J Am Coll Cardiol. 65:1454–1471, 2015. Fuente:
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4. Ibáñez, B., S. James, S. Agewall, M. J. Antunes, C. Bucciarelli-Ducci, H. Bueno, A. L. P. Caforio
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5. Portal Nacional de Información Sanitaria. Accidente cerebrovascular: ¿qué es?. 2022. Fuente:
https://www.nzip.cz/clanek/980-cevni-mozkova-prihoda-co-to-je

El artículo completo se puede leer aquí:

¿QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE LA FOTOBIOMODULACIÓN Y EL ACCIDENTE CEREBROVASCULAR?